viernes, 10 de enero de 2014

Aeropuertos.

Aeropuerto  Terreno llano provisto de un conjunto de pistas, instalaciones y servicios destinados al tráfico regular de aviones.

Dicho de esta manera puede parecer un sitio vacío, tan sólo de paso para aquellos que quieren viajar de un lugar a otro y eligen el avión como método de transporte. 

El aeropuerto sin embargo es testigo de millones de historias cada día. 

Si te sientas en la esquina de uno puedes empezar a ver a gente de lugares totalmente diferentes; una señora que vuelve a Venezuela, el país que abandonó hace más de cuarenta años; una pareja que se separa yéndose uno de ellos a Estados Unidos, y que se despiden ahí mismo no sabiendo cuando va a ser la próxima vez que se vean; una familia que emigra a Alemania, en busca de un trabajo que pueda darles de comer a todos; una joven, que harta del rumbo que lleva su vida, coge el vuelo más lejano que encuentra ( y que el dinero le permite) y se marcha en busca de nuevos aires y aventuras.



A la vez que piensas eso, se intercambian los papeles. Entonces eres tú el que está siendo observado en el aeropuerto, siendo protagonista de esas historias mentales que cada uno de los allí presentes se inventa. Ayuda a amenizar la espera, y la hace más emocionante. 

¿Irá a vivir a Finlandia?, ¿o preferirá Australia?, ¿y si está a la cola de Polonia?, ¿será sólo una escala para irse de allí a Japón donde va a trabajar en una multinacional?, ¿se cogerá un crucero por los países nórdicos con todo el dinero que ha ahorrado durante sus años de trabajo?, ¿irá a la aventura? o ¿tendrá ya el futuro escrito en el país de destino?

miércoles, 8 de enero de 2014

Selección.

“Cada vez soy más consciente de que uno se convierte en lo que mira, en lo que recuerda, en lo que anhela, en lo que transmite. Ahora sé que el futuro comienza hoy y depende de lo que elijo ver, de lo que me permito decir, de lo que quiero recordar y de lo que decido amar.” Laura Esquivel.

Nada es completamente negro, ni blanco. No hay ninguna verdad absoluta, ni un argumento irrefutable. Aquello que vemos pasa por infinidad de filtros (nuestra percepción, nuestro estado más o menos receptivo, nuestros juicios internos...)                                                                                               
    

The Holstee Manifiesto

Decidir a qué dar más importancia, qué es aquello que va a impregnar nuestra vida es algo que "sólo" nosotros decidimos. Y aquí radica como va a ser nuestra forma de vida. 

Somos nosotros los únicos responsables de los actos que nuestras palabras motiven. El cómo valoramos lo que vemos, desde lo más insignificante (que al final resulta ser lo más importante) hasta lo más aparentemente grande, delimita todo nuestro campo de acción (llamado también vida).

No se trata de un optimismo insostenible, sino de relativizar los actos, extraer lo que consideramos necesario. No amargarse por lo que no puede ser, o aquellos fallos que cometemos; saber que lo hecho, hecho está, y ahora sólo queda aprender de ello, que los errores son las lecciones que más marcan, y los que nos protegen poco a poco de un error mayor.

Quedarnos con aquello que nos hace más grandes, que es capaz llenarnos; a la vez que esquivamos lo inútil, lo que ocupa espacio pero en su interior es vacío.


lunes, 6 de enero de 2014

Where are we now?

"What I want is to be fully present in my life — to be really where you are, contemporary with yourself in your life, giving full attention to the world, which includes you. You are not the world, the world is not identical to you, but you’re in it and paying attention to it. That’s what a writer does — a writer pays attention to the world. Because I’m very against this solipsistic notion that you find it all in your head. You don’t, there really is a world that’s there whether you’re in it or not."*

                       
Más veces de las que nos gustaría nos encontramos abstraídos de la realidad que nos rodea. Creamos un mundo a parte en nuestra mente, mientras ahí fuera toda una vida está ocurriendo. 
Ser conscientes de lo que acontece ahí fuera,  interiorizar todo lo que vemos, sentimos, los estímulos que nos llegan a cada instante, para darnos cuenta que realmente estamos viviendo en este (extraño) mundo. 
El reloj de arena que se va agotando cada día un poco más y no tiene posibilidad de comenzar de nuevo, no es otro que el nuestro.